NO TODO LO QUE LEES EN INTERNET ES CIERTO

En esta época la principal fuente de información y el primer lugar a donde recurrimos para buscar sobre cualquier tema invariablemente suele ser Internet, lo hacemos por medio de las distintas redes sociales o el navegador más popular del mundo “GOOGLE” tan es así que ya hasta tenemos un verbo en el argot popular que describe esta acción “glooglear”.

 

Pero te haz detenido a pensar ¿Cuál es el origen real de la información que encuentras en Internet? O ¿si la información que lees es cierta?

 

En el 2016 se incrementó una tendencia de noticias falsas. Es una vulnerabilidad que los cibercriminales explotan constantemente y ponen gran empeño en que estas noticias se tomen como ciertas, buscando engañar a los lectores para beneficiarse económicamente por medio de clics o búsquedas. Como ejemplo podemos tomar los acontecimientos que a inicio de este año, sucedieron en la Ciudad de México y área conurbada, donde un grupo de ciberdelincuentes comenzó a difundir una convocatoria a manera de protesta contra el incremento de las gasolinas, para saquear distintos centros comerciales, una vez que los disturbios comenzaron, exageraron los acontecimientos ocurridos, por medio de fotografías con diferentes incidentes, como un incendio ocurrido en un supermercado dos años atrás argumentando que estaba sucediendo en ese momento, con la finalidad de causar caos y temor entre la población.

 

En algunos países han llegado incluso a diseñar páginas completas semejantes a las oficiales de medios serios, robando sus logos y diseño, para difundir contenido fraudulento. Esta vulnerabilidad se alimenta principalmente de la ignorancia de los usuarios de redes sociales y de la ingenuidad de muchos de ellos de creer que todo lo que se publica es real, propiciando que se comparta en sus perfiles como Facebook, twitter e incluso en los motores de búsqueda.

Actualmente los cibercriminales se encuentran mejor documentados e instruidos que los usuarios, y aprovechan esto para lanzar y monetizar los distintos ataques con una efectividad nunca antes vista. Ellos explotan la manera en que consumimos la información, lo cual define lo que vemos, pensamos y decimos sobre el mundo. Para ellos es muy sencillo obtener información relevante de los lectores, como ¿edad, sexo, nacionalidad, grado de estudios, religión e incluso hasta tus marcas favoritas de consumo? Con esta información es muy fácil influir en un cierto sector de la población, por ejemplo si eres católico, y encuentras un titular que habla sobre el Papa y su apoyo hacía Donald Trump, es muy probable que abras el vínculo e incluso que lo compartas en alguna de las distintas redes sociales que usas.

Cada vez es más difícil saber el origen de un contenido en la red, por esta razón te invitamos a no ser parte de este problema y antes de compartir o darle like, pienses, si la fuente que lees es segura y valides la información no solo en una fuente, si no en distintas, con un grado de integridad alta.